El diseño de iluminación adaptado a los ritmos circadianos, una inversión en salud.

La importancia de los ritmos circadianos es fundamental para nuestro bienestar y el diseño de iluminación juega un papel clave en este sentido.

Los ritmos circadianos se refieren a nuestro reloj biológico, que sigue un ciclo diario de cambios físicos, mentales y conductuales que responden, sobre todo, a la luz y la oscuridad a nuestro alrededor.

Las alteraciones en los ritmos circadianos no solo afectan con frecuencia a trastornos del sueño, sino que pueden afectar a los niveles hormonales o el metabolismo, favorecer la aparición de diabetes o aumentar el riesgo de enfermedades cardiacas. Un claro ejemplo de ello es el fenómeno conocido como jet lag, que no es más que un desajuste entre nuestro ritmo circadiano y el horario de nuestro país de destino.

Queda claro que la importancia de los ritmos circadianos es fundamental para nuestro bienestar y, en consecuencia, la arquitectura y la luz han estado siempre ligadas. Desde las catedrales góticas hasta los modernos proyectos de Frank Wright, el tratamiento adecuado de la luz siempre ha sido un factor determinante en la arquitectura.

Hoy en día, la población que vive en grandes ciudades pasa la mayor parte de su tiempo en espacios cerrados. Por eso, el diseño de iluminación se centra a menudo en adaptar la luz artificial de los espacios a nuestro ritmo natural para mejorar la calidad de vida de las personas.

En este sentido, la iluminación circadiana ha adquirido cada vez más importancia en el diseño de interiores, particularmente en los espacios de trabajo. El diseño de iluminación adaptado a los ritmos circadianos mejora la salud y el bienestar del trabajador, lo que se traduce en una mejora de la productividad para las empresas.

Más allá del entorno laboral, es importante adaptar el diseño de iluminación en los hogares a los ritmos circadianos. Igual que la luz natural es diferente a lo largo del día, conviene adaptar la iluminación de cada espacio a su uso. Por ejemplo, instalando luz cálida en los dormitorios, ya que son lugares de descanso; mientras que optamos por luminarias que emitan luz fría en espacios dinámicos como la cocina. Para las zonas comunes es preferible una temperatura intermedia o, todavía mejor, contar con dispositivos que permitan regular la temperatura e intensidad de la iluminación.

En definitiva, el diseño de iluminación, considerando tanto la luz natural en la arquitectura, como el manejo de la luz artificial en los espacios interiores, puede favorecer a nuestra salud y bienestar adaptándose a los ritmos circadianos.

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